La Real Academia Española (RAE) ha aclarado recientemente la duda que rodea el uso de las palabras ‘extrovertido’ y ‘extravertido’. Aunque la mayoría de los hablantes optan por la primera forma, ambas son admitidas en el idioma. Un estudio de la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) reveló que el 88% de los encuestados prefiere ‘extrovertido’, en contraste con el 12% que se inclina por ‘extravertido’. Esto demuestra la popularidad del término en el habla cotidiana.
A pesar de la predominancia de ‘extrovertido’, el Diccionario panhispánico de dudas señala que la forma recomendada es ‘extravertido’, que se ajusta mejor a la etimología de la palabra. Esta variante, con ‘a’, proviene del prefijo latino extra-, que significa ‘fuera de’. Sin embargo, la RAE reconoce como válida la forma más utilizada en la actualidad.

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El auge del término ‘extrovertido’ se puede atribuir a la influencia de su antónimo, ‘introvertido’. Según el filólogo Leonardo Gómez Torrego, el parecido entre ambos términos ha llevado a muchos hablantes a adoptar la variante con ‘o’. Con el tiempo, esta forma se ha vuelto tan común que fue oficialmente aceptada por la RAE en 1992.
En conclusión, aunque ambos términos son válidos y se utilizan para describir a una persona sociable y comunicativa, la recomendación académica se inclina por ‘extravertido’. La evolución del lenguaje, impulsada por el uso generalizado, continúa siendo un tema fascinante en la lingüística moderna.

