En Ghor, Afganistán, la crisis humanitaria ha llevado a padres a tomar decisiones extremas, llegando a vender a sus hijas para garantizar la sobrevivencia de sus familias. La pobreza, el desempleo y la falta de ayuda internacional han forzado a muchos a actuar de esta manera desesperada. La severa inseguridad alimentaria, la sequía y las estrictas reglas del régimen talibán han contribuido a esta situación crítica.
“Vivo con el temor de que mis hijos mueran de hambre” y “estoy dispuesto a vender a mis hijas”, fueron algunos de los testimonios desgarradores recogidos en la provincia de Ghor, donde el hambre y la falta de empleo son comunes. Según la ONU, millones de afganos se encuentran en situación de inseguridad alimentaria severa, y miles de familias sobreviven sin acceso regular a empleo o asistencia básica.
La desesperación ha llevado a algunas familias a considerar a sus hijas como la única alternativa para saldar deudas o costear tratamientos médicos. Abdul Rashid Azimi, un padre en esta situación, confesó que contempla entregar a una de sus hijas a otra familia, ya que no encuentra trabajo y sus hijos pasan días enteros sin más alimento que pan y agua caliente. “Me parte el corazón, pero es la única manera”, añadió.
Otro padre, Saeed Ahmad, relató que ya vendió a su hija pequeña a unos familiares por 200.000 afganis (casi 3 millones de pesos chilenos) para pagar una operación médica urgente. La niña, de apenas cinco años, permanecerá con él hasta que sea llevada para casarse. “Si hubiera tenido otra opción, jamás lo habría hecho”, aseguró. Este fenómeno de la venta de niñas ha crecido desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, exacerbando la crisis social en el país.


