Mientras Chile intenta consolidarse como referente latinoamericano de la transición energética, el exvicepresidente estadounidense Al Gore llegará a Santiago para liderar un entrenamiento climático global en medio de crecientes tensiones ambientales, políticas y sociales.
Chile lleva años intentando instalarse como uno de los rostros latinoamericanos de la transición energética. El desierto convertido en potencia solar, los parques eólicos multiplicándose en el sur, el cierre gradual de las termoeléctricas a carbón y una narrativa política que, pese a sus tensiones, insiste en hablar de carbono neutralidad. Pero en medio de ese relato optimista también persiste una pregunta: ¿cuánto de ese liderazgo climático podrá sostenerse en un escenario global marcado por retrocesos políticos, presiones económicas y una creciente fatiga frente a la crisis ambiental?
En ese contexto, Al Gore encabezará en julio próximo una nueva edición del Entrenamiento del Cuerpo de Liderazgo de The Climate Reality Project, la organización ambiental que fundó hace dos décadas y que hoy mantiene una red internacional de millones de activistas climáticos. El encuentro se desarrollará entre el 9 y el 11 de julio en Santiago, reuniendo a líderes sociales, científicos, expertos en políticas públicas y promotores de acción climática de todo el país.

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La elección de Chile no es casual. En los últimos años, el país ha sido presentado internacionalmente como un laboratorio de transición energética en América Latina. Su potencial solar y eólico lo convirtió en un actor relevante dentro de la discusión sobre energías limpias, mientras la meta de carbono neutralidad al 2050 y la reciente adhesión a la “Coalition of the Willing” refuerzan esa imagen de liderazgo climático regional. Sin embargo, el propio comunicado de Climate Reality deja entrever las tensiones del momento.
Gore destacó que “Chile tiene una oportunidad única para fortalecer la resiliencia, el crecimiento económico y la democracia del país profundizando las soluciones a la crisis climática”. El entrenamiento incluirá talleres de comunicación, incidencia política y estrategias de movilización social, con la participación de figuras relevantes del debate ambiental chileno.
La visita de Al Gore ocurre en un momento simbólico para Chile, que busca consolidar su imagen internacional como actor clave en energías limpias mientras enfrenta conflictos ambientales internos complejos. Tensiones por megaproyectos, crisis hídricas prolongadas y discusiones sobre cómo compatibilizar crecimiento económico, biodiversidad y justicia territorial son algunos de los desafíos que deberá enfrentar el país en su camino hacia una transición energética efectiva.

