Las tasas de obesidad han seguido aumentando considerablemente en muchos países de renta baja y media en las últimas cuatro décadas, mientras que los niveles se han estabilizado en gran parte de Europa Occidental y otros países de renta alta, según un nuevo e importante estudio mundial.
La investigación, publicada en ‘Nature’, analizó los datos de 232 millones de personas de 200 países y territorios entre 1980 y 2024. Los investigadores afirman que el estudio cuestiona la idea de describir la obesidad como una única “epidemia mundial”, que puede pasar por alto “el hecho de que las trayectorias difieren sustancialmente entre países, grupos de edad y sexo”.

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Según los investigadores, en la mayoría de los países occidentales de renta alta, el aumento de la obesidad infantil empezó a ralentizarse en la década de 1990 y se había estabilizado en gran medida a mediados de la década de 2000. En algunos países, las tasas pueden incluso estar descendiendo suavemente. Dinamarca fue uno de los primeros en experimentar esta ralentización.
Mientras tanto, en las naciones de ingresos bajos y medios, la situación es alarmante. La prevalencia de la obesidad está aumentando y, en muchos lugares, el ritmo de aumento se está acelerando. En 2024, se registró un aumento de más de medio punto porcentual al año en varios países, con Tonga y Samoa presentando los casos más extremos.
Los autores del estudio subrayan que las respuestas a la obesidad deben ser adaptadas específicamente a cada país. Las políticas públicas, como los impuestos sobre el azúcar, han mostrado efectos mensurables, aunque modestos, sobre los niveles de obesidad a escala poblacional. Sin embargo, advierten que si no se adoptan medidas más contundentes, muchos países de renta baja y media corren el riesgo de mantener niveles elevados de obesidad durante décadas.

