Eddie Guerrero, luchador de ascendencia mexicana y figura emblemática de la WWE, falleció sorpresivamente el 13 de noviembre de 2005 a la edad de 38 años en un hotel de Minneapolis, Estados Unidos. Su muerte fue atribuida a un fallo cardiaco agudo relacionado con una enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Guerrero, conocido como “la cara de la compañía”, provenía de una familia de luchadores destacados, logrando conquistar el campeonato de la WWE a lo largo de su carrera.
A pesar de su éxito, Eddie enfrentó graves problemas de adicción a analgésicos y alcohol, que se vieron agravados por un accidente automovilístico en 1999. Este accidente le provocó múltiples lesiones, incluyendo fracturas, lo que intensificó su dependencia de medicamentos para el dolor. Según informes, Guerrero mezclaba pastillas con alcohol para aliviar su sufrimiento.

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La vida de Guerrero estuvo marcada por altibajos, desde su ascenso en la lucha libre mexicana hasta su participación en la WCW y su eventual llegada a la WWE. Sin embargo, su carrera fue interrumpida por problemas de conducta, incluyendo un despido debido a problemas de alcoholismo. A pesar de estos obstáculos, Eddie logró rehabilitarse y regresar a la lucha libre, incluso reconciliándose con su esposa, Vickie Guerrero.
El 13 de noviembre de 2005, su sobrino Chavo lo encontró sin vida en su habitación de hotel. La autopsia reveló que su muerte fue consecuencia de una enfermedad cardiaca no detectada, resultado del uso excesivo de analgésicos, alcohol y esteroides. En sus últimos días, Eddie mostraba síntomas preocupantes, pero nadie pudo prever la tragedia que se avecinaba. Su legado perdura en el Salón de la Fama de la WWE, influyendo en nuevas generaciones de luchadores.

