Un descubrimiento arqueológico en Cornualles ha revelado huellas de una civilización desconocida que habitó la región hace 5.800 años. Las excavaciones en Tregunnel Hill han dejado a los arqueólogos asombrados, con hallazgos que incluyen cáscaras de avellana carbonizadas y fragmentos de cerámica, elementos que podrían cambiar nuestra comprensión sobre la llegada de la civilización a este rincón de Gran Bretaña.
El Neolítico marcó un cambio crucial en la historia humana, pasando de nómadas a comunidades agrícolas. Este periodo trajo la domesticación de diversas especies y la invención de la alfarería. Sin embargo, se desconoce cómo y cuándo estas prácticas llegaron a Cornualles. Las recientes investigaciones ofrecen nuevas pistas al respecto.

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La datación por radiocarbono ha resultado ser vital para establecer la cronología de los hallazgos. Los restos orgánicos, como semillas quemadas y huesos, permiten a los arqueólogos afinar la cronología de la prehistoria británica. Las dataciones en Tregunnel Hill han indicado que la actividad neolítica pudo comenzar antes del 3800 a.C., lo que desafía lo que se creía previamente.
Uno de los hallazgos más destacados fue un pozo cuyas capas de material parecían haber sido dispuestas de forma intencionada. Este pozo contenía cenizas, cerámica y huesos de animales, entre otros, lo que sugiere la posibilidad de rituales importantes. Las evidencias apuntan a que las prácticas agrícolas y el uso de la cerámica pudieron haber llegado a esta parte de Gran Bretaña más pronto de lo que se pensaba, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre el desarrollo humano en la región.

