La detección temprana puede marcar la diferencia frente al cáncer colorrectal. Recientemente, la Sociedad Americana contra el Cáncer publicó nuevas guías que incorporan un examen de sangre como alternativa a la colonoscopía. Este cambio busca ofrecer más opciones de detección, dado que el cáncer colorrectal tiene tratamiento y altas posibilidades de recuperación cuando se diagnostica en etapas tempranas.
A pesar de que muchos adultos cumplen con los criterios para hacerse exámenes preventivos, muchos no se someten a ellos. Esto puede resultar en la desarrollo del cáncer de colon y recto sin síntomas evidentes. Actualmente, la colonoscopía y el análisis de heces son las pruebas más importantes, pero las nuevas guías han agregado un análisis de sangre que aún no es la opción preferida por los oncólogos.

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Según el Dr. Felipe Quezada, cirujano coloproctólogo, uno de los cambios más destacados es la incorporación de pruebas de sangre y exámenes de deposiciones de última generación. Este examen de sangre detecta fragmentos de ADN libre que muestran patrones asociados al cáncer colorrectal, permitiendo identificar células tumorales en el torrente sanguíneo sin necesidad de preparación intestinal o sedación.
Sin embargo, el Dr. Quezada aclara que la prueba de sangre no reemplaza la colonoscopía, sino que es una opción para quienes rechazan o no pueden realizarse procedimientos invasivos. Si el resultado es positivo, se requiere una colonoscopía para confirmar el hallazgo. Este examen tiene limitaciones, como su alto costo y la baja capacidad de detectar lesiones precoces, cruciales para la prevención.
El mensaje de las nuevas guías es claro: el mejor examen es el que efectivamente se realiza. Al ampliar las opciones, se busca que más personas se sometan a controles, lo que podría traducirse en vidas salvadas, ya que el cáncer colorrectal detectado a tiempo tiene una sobrevida superior al 90%.

