La Fundación Roma ha lanzado la quinta edición de los criterios Roma (Roma V), un nuevo manual internacional de salud digestiva que establece la conexión entre el intestino y el cerebro como un eje clave para el diagnóstico. Esta actualización introduce el término Trastornos de la Interacción Intestino-Cerebro (DGBI), que reemplaza al anterior concepto de ‘trastorno funcional gastrointestinal’, reflejando una visión más integral de la relación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso.
Guillermo Álvarez, pediatra gastroenterólogo, señala que Roma V representa un cambio de paradigma hacia un modelo biopsicosocial. Este enfoque se aleja de etiquetas estigmatizantes y se centra en cómo ambos sistemas se influyen mutuamente. Este nuevo manual reconoce que síntomas como el dolor abdominal recurrente, la hinchazón y la alteración del tránsito son trastornos reales, no meras manifestaciones psicológicas, originados por alteraciones en la microbiota intestinal.

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Los datos previos a la actualización, obtenidos con los criterios Roma IV, ya mostraban una prevalencia significativa de estos trastornos, situando la prevalencia adulta en un 43,6 por ciento en España. En pediatría, los estudios sugieren que hasta cuatro de cada diez niños mayores de cuatro años presentan algún trastorno funcional digestivo. Esto indica que millones de personas viven con síntomas digestivos crónicos sin un diagnóstico claro, ya que las pruebas convencionales a menudo no detectan anormalidades.
Roma V no solo introduce nuevas categorías diagnósticas, como el síndrome de incapacidad para eructar, sino que también propone algoritmos clínicos más flexibles para la práctica diaria. Se pone énfasis en la importancia de factores como la microbiota, la dieta y el bienestar psicológico, así como en la necesidad de una relación terapéutica sólida entre médico y paciente para mejorar la calidad de vida. Los autores ofrecen guías detalladas para personalizar el manejo de estas condiciones según su severidad y perfil individual. Además, el nuevo umbral diagnóstico permite identificar trastornos en la infancia y adolescencia que suelen pasar desapercibidos, contribuyendo a un mejor manejo de los síntomas digestivos en esta población.

