Un estudio reciente ha demostrado que la obesidad deja huellas en el ADN infantil que van más allá de la herencia genética. Este trabajo forma parte del proyecto europeo EprObes, centrado en la prevención de la obesidad infantil, y está liderado por el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER). La investigación ha sido co-liderada por la Universidad de Granada (UGR) y el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), con financiamiento del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a través del proyecto EXOMAIR.
Los hallazgos del estudio indican que cambios químicos en el ADN, conocidos como metilación, están relacionados con la regulación de la actividad de los genes. Estos cambios permiten distinguir entre aquellos niños que mejoran, empeoran o mantienen su resistencia a la insulina durante la pubertad. En total, se identificaron 120 regiones epigenéticas asociadas a diferentes trayectorias de resistencia a la insulina en niños con obesidad.
Además, el estudio revela que muchas de estas señales epigenéticas no dependen únicamente de variantes genéticas heredadas, sino que también pueden ser influenciadas por factores ambientales, el estilo de vida y el estado metabólico asociado a una obesidad mantenida en el tiempo. Según los coordinadores del estudio, este conocimiento podría ayudar a identificar de manera temprana a los menores con mayor riesgo metabólico de desarrollar problemas de salud en el futuro.

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La investigación involucró a grupos clínicos de varios institutos de investigación sanitaria, que llevaron a cabo el reclutamiento y seguimiento clínico de 90 menores, con muestras de sangre recogidas antes y durante la pubertad. Los investigadores combinaron análisis genéticos y epigenéticos para observar la evolución de estas señales desde la prepubertad hasta la adolescencia.
Los resultados de este estudio refuerzan la conexión entre el entorno, la obesidad y la salud metabólica desde edades tempranas, lo que representa un avance hacia estrategias de medicina de precisión para detectar riesgos cardiometabólicos de forma precoz. Esto podría facilitar el desarrollo de biomarcadores tempranos y el diseño de intervenciones preventivas más personalizadas frente a enfermedades como la diabetes tipo 2.
El Proyecto EprObes, con un presupuesto de 10 millones de euros, aborda la obesidad como un problema prioritario de salud pública mediante un enfoque multidisciplinar que integra estudios clínicos, cognitivos, conductuales y moleculares, así como herramientas de bioinformática e inteligencia artificial. Este enfoque busca avanzar hacia intervenciones preventivas personalizadas desde etapas tempranas del desarrollo, abordando la obesidad desde el periodo prenatal hasta la pubertad.

