Una brillante bola de fuego atravesó el cielo en Estados Unidos el sábado, generando estruendos en varios estados. La NASA confirmó que se trató de un meteorito de 1,6 metros de diámetro y 5,6 toneladas, que se fragmentó sobre Massachusetts y Nuevo Hampshire.
El evento inusual causó impresión, ya que, aunque es común que caigan meteoritos a la Tierra, generalmente son rocas pequeñas que no causan daños significativos. Este meteorito, sin embargo, liberó una energía equivalente a 230 toneladas de TNT, lo que explica el fuerte estruendo que se escuchó.

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Nick Stewart, meteorólogo de vuelos espaciales, describió el evento como “bastante distintivo de la reentrada de un bólido/meteorito”. A pesar del susto, ocurrió en una zona donde es común observar bólidos, especialmente entre febrero y abril, época en la que la Tierra atraviesa una mayor cantidad de escombros.
La NASA, que cuenta con una red de telescopios para rastrear objetos en el espacio, subrayó que los meteoroides más pequeños son casi imposibles de rastrear y no representan un peligro real para los habitantes de la Tierra. Sin embargo, este evento destaca la importancia de estar atentos a los objetos de mayor tamaño que podrían causar daños en el futuro.

