Un problema de salud silencioso podría estar impactando no solo la energía y el sistema inmune de miles de personas, sino también su salud auditiva. Distintos estudios recientes han identificado una asociación entre el débito de vitamina D y el tinnitus —conocido comúnmente como zumbido en los oídos—, una condición que afecta a más de 740 millones de personas en el mundo y que puede deteriorar significativamente la calidad de vida.
La alerta cobra especial relevancia considerando datos levantados en Chile. Un reciente análisis realizado por Besplus, empresa especializada en salud preventiva y programas de bienestar en terreno, a más de 8.600 trabajadores a nivel nacional, reveló que un 82,8% presenta niveles insuficientes o deficientes de vitamina D. Dentro de ese grupo, un 15% registra deficiencia y un 67,8% niveles insuficientes.
Según especialistas, este déficit no solo se relaciona con fatiga, menor energía o mayor susceptibilidad a enfermedades, sino que también podría tener impacto en funciones neurológicas y auditivas. “El tinnitus es una condición compleja y multifactorial, pero hoy existe cada vez más evidencia sobre cómo ciertos déficits nutricionales, particularmente de vitamina D, pueden influir en la inflamación, la función neuronal y la sensibilidad auditiva”, asegura Marisela Rojas, fonoaudióloga de GAES Chile.

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Diversas investigaciones internacionales han identificado que personas con niveles bajos de vitamina D presentan una mayor prevalencia e intensidad de tinnitus. Además, se ha observado que corregir ciertos déficits nutricionales podría contribuir a mejorar síntomas en algunos pacientes, siempre bajo supervisión médica.
El informe de Besplus también evidenció diferencias importantes según género y edad. Las mujeres presentan una mayor prevalencia de déficit de vitamina D, alcanzando un 88,8%, mientras que en personas mayores de 60 años la cifra llega al 89,9%. Para los expertos, esto es particularmente relevante considerando que el tinnitus tiende a afectar con mayor frecuencia a adultos mayores y personas expuestas a altos niveles de estrés, fatiga o enfermedades crónicas.
Desde la compañía enfatizan que, si bien la suplementación puede ayudar en personas con déficits comprobados, el tinnitus requiere un abordaje integral que contemple evaluación médica y audiológica. “El punto más importante es no subestimar síntomas persistentes. Cuando el tinnitus se mantiene en el tiempo o comienza a afectar el sueño, la concentración o la calidad de vida, es fundamental consultar oportunamente”, señalan desde GAES.
Finalmente, especialistas coinciden en que la prevención sigue siendo clave. Mantener hábitos saludables, una alimentación equilibrada, exposición solar adecuada y controles médicos preventivos puede contribuir tanto al bienestar general como a la salud auditiva.

