La vida de Natalia Vodianova parece escrita con la tinta de los cuentos de hadas, aunque su historia comenzó lejos de los castillos y las pasarelas. A los 44 años, la supermodelo rusa celebra la maternidad con la llegada de su sexto hijo, el tercero junto a su esposo, Antoine Arnault, heredero de una de las familias más influyentes del lujo mundial.
Detrás de sus intensos ojos azules, Natalia Vodianova esconde una historia que pocos podrían contar. Nació en Nizhny Novgorod, una ciudad ubicada al oeste de Rusia, donde vivió la pobreza profunda. En una entrevista, Vodianova confesó que “la pobreza es humillación” y que, de pequeña, soñaba con no ser ella misma, reflejando las dificultades de su infancia.

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A los 17 años, su vida dio un giro cuando un cazatalentos la descubrió entre los puestos de fruta donde trabajaba para ayudar a su madre y su hermana, quien sufre de parálisis cerebral. Con un sueño de ser modelo, se mudó a París, donde comenzó a construir una exitosa carrera, modelando para las casas de moda más importantes del mundo.
Natalia Vodiánova ha demostrado que el éxito no solo se mide en dinero. A pesar de sus vínculos con dos maridos millonarios, nunca dejó de trabajar. En 2004, aprovechó su fama para fundar Naked Heart, una organización que apoya a niños con discapacidades. Además, es embajadora de la ONU, dedicándose a la salud sexual y reproductiva.
Ahora, se prepara para agrandar su familia una vez más, mostrando que su historia es un testimonio de superación y amor. Como ella misma indica, “todo se vuelve hermoso, incluso los tiempos difíciles”.

