La salud sexual es un aspecto fundamental del bienestar integral, y los chequeos ginecológicos juegan un papel crucial en la detección temprana de infecciones de transmisión sexual (ITS) y otras patologías. Aunque muchas veces no presenten síntomas visibles, estas condiciones pueden avanzar sin ser detectadas. Especialistas de DKT Chile hacen un llamado a no postergar estos controles y a incorporarlos como parte esencial del autocuidado.
Mantener hábitos de autocuidado y utilizar métodos de protección son importantes, pero no siempre suficientes. Victoria Cancino, matrona de DKT Chile, advierte que existe una baja percepción de riesgo en torno a los chequeos médicos regulares, especialmente entre jóvenes. “La salud sexual no solo depende del autocuidado diario; muchos problemas no generan señales visibles al principio”, explica Cancino, resaltando la importancia de los controles anuales.

OMS reporta 220 muertes sospechosas por ébola en RDC
Entre los principales chequeos ginecológicos se encuentran el PAP o Papanicolau, el test de Virus Papiloma Humano (VPH), las ecografías mamarias y las mamografías. Estos exámenes permiten construir una historia clínica y definir qué pruebas son necesarias según la edad y antecedentes de cada paciente. “Cada paciente es distinta”, comenta Cancino, subrayando la importancia del seguimiento recurrente para anticiparse a posibles riesgos.
Además, desde DKT Chile enfatizan que la actividad sexual y sus riesgos pueden mantenerse a lo largo de la vida, independientemente de la edad o de tener una pareja estable. “Las personas inician nuevas relaciones a los 50 o 60 años y siguen necesitando chequeos”, señala la especialista. Por último, hacen un llamado a normalizar los controles ginecológicos como parte integral del bienestar, promoviendo una perspectiva preventiva y libre de estigmas.

