Un ensayo clínico logró prolongar embarazos de alto riesgo mediante una innovadora terapia de filtración sanguínea contra la preeclampsia, complicación que causa más de 70 mil muertes maternas al año y que hasta ahora solo podía resolverse con el parto. La preeclampsia es responsable de la muerte de más de 500,000 bebés cada año en todo el mundo, y su tratamiento ha estado estancado durante décadas.
Maria Patzwald, una mujer de 38 años, fue diagnosticada con preeclampsia a las 32 semanas de embarazo. Fue seleccionada para participar en un ensayo pionero que evalúa una técnica que, según los científicos, podría tratar por primera vez la causa principal de la enfermedad. En este ensayo, se centraron en una proteína que podría ser la causante de la preeclampsia, y se intentó eliminarla de la sangre de la madre para mejorar su condición.
Las 16 mujeres que participaron en el ensayo prolongaron sus embarazos en promedio 10 días sin efectos negativos para ellas ni para sus bebés. Maria dio a luz a su hijo Bennet a las 34 semanas, un hito que aumenta considerablemente las probabilidades de supervivencia de los bebés prematuros. La investigación fue publicada en la revista Nature Medicine.
El tratamiento consiste en extraer sangre de las mujeres, filtrar una proteína llamada sFlt-1, y devolverla al cuerpo, similar a un proceso de diálisis renal. Aunque se están utilizando medicamentos para controlar los síntomas de la preeclampsia, la única cura ha sido hasta el momento el parto. Sin embargo, el parto prematuro conlleva riesgos para el bebé. Los investigadores creen que el tratamiento tiene potencial para prolongar aún más los embarazos si se inicia antes en el proceso.
Según la profesora Asma Khalil, este estudio inicial es prometedor y podría ser vital para las mujeres que desarrollan preeclampsia grave. Sin embargo, la seguridad real del tratamiento para las madres y bebés sigue siendo incierta debido al tamaño reducido del ensayo. A pesar de esto, el equipo de investigación espera que el tratamiento esté disponible en clínicas en los próximos tres a cinco años, lo que podría marcar un cambio significativo en la atención a mujeres embarazadas en riesgo.
Maria, reflexionando sobre su experiencia, se siente orgullosa de haber participado en el estudio y de contribuir a aumentar las posibilidades de supervivencia de otros bebés y madres. Ella expresa su gratitud por el tratamiento y la oportunidad de ayudar a otros en situaciones similares. Este avance destaca la importancia de la investigación médica en la búsqueda de soluciones innovadoras para problemas de salud críticos en el embarazo.


