La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades crónicas más impactantes en Chile, afectando a más de 1,7 millones de personas. Esta condición se produce cuando el organismo pierde la capacidad de utilizar adecuadamente la insulina o no produce suficiente para mantener niveles normales de azúcar en sangre. El control deficiente de la diabetes puede llevar a un daño progresivo y a menudo silencioso en diferentes órganos y sistemas del cuerpo.
El exceso de glucosa puede afectar vasos sanguíneos, nervios y órganos vitales, aumentando así el riesgo de enfermedades cardiovasculares, daño renal, pérdida de visión, infecciones recurrentes y problemas de cicatrización. La enfermera y especialista clínica Anyfer Espinoza enfatiza que la diabetes mal controlada deteriora la capacidad del cuerpo para cicatrizar y defenderse de infecciones, a menudo sin que el paciente lo perciba hasta que las complicaciones se tornan más severas.

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Uno de los problemas más comunes asociados con el avance de la diabetes es la neuropatía diabética, que causa pérdida de sensibilidad en las extremidades, especialmente en los pies. Lesiones menores como ampollas o fisuras pueden volverse graves y difíciles de tratar. Actualmente, el pie diabético es una de las complicaciones más serias y es la principal causa de amputaciones no traumáticas en Chile, afectando cerca del 15% de las personas con diabetes a lo largo de su vida.
El manejo clínico del pie diabético requiere un enfoque integral, que incluye el control metabólico y el tratamiento avanzado de heridas. Existen terapias innovadoras como la terapia de presión negativa y apósitos especializados que facilitan la cicatrización y controlan infecciones. Espinoza concluye que una intervención temprana puede marcar una diferencia significativa en la evolución clínica y la calidad de vida de los pacientes.

