El proyecto de un nuevo corredor ferroviario bioceánico en Sudamérica comenzó a tomar forma tras la firma de un memorando de entendimiento entre autoridades de transporte y empresas estatales vinculadas al desarrollo ferroviario y logístico. El plan busca conectar el océano Atlántico con el Pacífico mediante una red ferroviaria estratégica que atravesará Brasil y Perú, con una posible extensión futura hacia Bolivia.
La iniciativa contempla el desarrollo de un tren bioceánico que unirá zonas productivas, puertos y corredores logísticos mediante una integración multimodal entre ferrocarriles, carreteras, vías fluviales y terminales marítimas. El objetivo es agilizar exportaciones, reducir costos y fortalecer las cadenas de valor sudamericanas.
Uno de los puntos centrales del proyecto será la conexión con el megapuerto de Chancay, en Perú, inaugurado en 2024 con inversiones chinas y pensado como uno de los principales hubs logísticos de América Latina. Desde allí, se proyecta una salida directa hacia el mercado asiático para productos agrícolas, minerales y materias primas provenientes principalmente de Brasil.

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Actualmente, gran parte de las exportaciones regionales dependen de rutas marítimas atlánticas, lo que incrementa considerablemente los tiempos de traslado. Según estimaciones oficiales, el nuevo corredor podría reducir entre 10 y 15 días el tránsito comercial hacia Asia.
El trazado ferroviario comenzará en zonas productivas del centro de Brasil, atravesará áreas estratégicas del oeste brasileño y llegará hasta la costa de Perú, donde conectará con el puerto de Chancay. Además, el proyecto contempla una posible conexión futura con Bolivia mediante un ramal ferroviario complementario.
La futura red bioceánica apunta a consolidar nuevas rutas comerciales y potenciar el intercambio entre Sudamérica y Asia-Pacífico, especialmente para sectores vinculados al agro, la minería y la energía. Además de mejorar tiempos logísticos, el corredor ferroviario podría generar desarrollo en regiones productivas alejadas de los grandes puertos, impulsando inversiones, empleo e integración regional.
El proyecto se diferencia de otros corredores bioceánicos impulsados en décadas anteriores por su fuerte respaldo financiero y estratégico, especialmente vinculado al crecimiento del comercio con Asia y al avance de la infraestructura china en América Latina.

