Más de 400 sismos han sido detectados en el volcán Nevado de Longaví, ubicado en la Región del Maule, lo que ha llevado a las autoridades a decretar una alerta volcánica amarilla. Esta medida afecta a las comunas de Longaví, Colbún y Linares, donde se ha observado un incremento notable en la actividad sísmica en los últimos días, según informes de SENAPRED y el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN).
Desde el 20 de mayo, la frecuencia de los movimientos volcano-tectónicos ha aumentado, lo que puede indicar que las rocas en el interior del volcán están experimentando fracturas debido a la presión y al movimiento de fluidos o magma. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de que los residentes se mantengan informados y atentos a las indicaciones de las autoridades.
El geofísico Luis Donoso, de la Universidad del Desarrollo, explica que el volcán Longaví es una zona con volcanismo activo, y que estas secuencias de sismos son características de un sistema dinámico. Sin embargo, aclara que la alerta amarilla no implica una erupción inminente, sino que indica que el volcán está mostrando cambios más allá de su comportamiento habitual.
Además, Donoso señala que las secuencias sísmicas pueden ser resultado de fracturas en las rocas o de sismos LP, asociados a movimientos de fluidos subterráneos. Aunque es común que tras estos enjambres la actividad vuelva a la normalidad, existe la posibilidad de que se intensifiquen, lo que podría llevar a emisiones de vapor o ceniza. Las autoridades están monitoreando de cerca la situación mientras la alerta amarilla permanezca activa.


