El cáncer de pulmón se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en Chile. Cada año se diagnostican más de 4.300 nuevos casos, y cerca de 3.600 personas fallecen por esta causa, lo que equivale aproximadamente a 10 muertes diarias en el país. Esta enfermedad oncológica es letal y su detección temprana es crucial para mejorar el pronóstico de los pacientes.
Especialistas advierten que el tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo asociado al cáncer de pulmón, afectando principalmente a personas entre 65 y 70 años. La doctora Macarena Hidalgo, oncóloga del Instituto del Cáncer de Clínica MEDS, destacó que más del 80% de los casos se detecta en etapas avanzadas, lo que incrementa la mortalidad y disminuye la sobrevida. En sus etapas iniciales, la enfermedad a menudo no presenta síntomas evidentes, lo que dificulta su diagnóstico.
Entre los factores de riesgo se encuentran el tabaquismo activo y pasivo, la exposición al humo de leña, asbestos, radón, arsénico, contaminación ambiental, antecedentes familiares y tratamientos previos de radioterapia torácica. La detección precoz puede cambiar significativamente el pronóstico, permitiendo tratamientos curativos en casos localizados.

Dos hábitos que podrían reducir a la mitad los cánceres prevenibles
Sin embargo, actualmente, Chile no cuenta con un programa nacional de tamizaje para cáncer de pulmón en el sistema público. El screening se realiza principalmente en el sistema privado, lo que genera desigualdades en el acceso al diagnóstico precoz. La doctora Hidalgo enfatizó la importancia de ampliar la cobertura para detectar la enfermedad a tiempo y mejorar la sobrevida de los pacientes.
En los últimos años, ha habido avances importantes en el tratamiento del cáncer de pulmón. Se han incorporado programas de apoyo para dejar de fumar y se han implementado tecnologías que permiten tratamientos más precisos y menos invasivos, como la cirugía robótica y radioterapias de alta precisión. Además, existen terapias dirigidas que utilizan biomarcadores para desarrollar estrategias terapéuticas personalizadas, lo que mejora el control de la enfermedad.
Entre las alteraciones moleculares que permiten definir estas terapias se destacan EGFR, ALK, ROS1 y PD-L1. Estos avances ofrecen nuevas esperanzas en el manejo del cáncer de pulmón, permitiendo tratamientos más eficaces y adecuados a las características de cada paciente.

