El tabaco puede matar hasta a la mitad de quienes lo consumen de forma habitual y no logran dejarlo. Especialistas advierten sobre los riesgos en órganos y descartan los nuevos formatos de nicotina como alternativa. La Organización Mundial de la Salud estima que el tabaco causa más de ocho millones de muertes al año a nivel global y en Chile es la principal causa prevenible de muerte. Cada 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco busca renovar la alerta sobre este problema, que se complica con el aumento en el uso de cigarrillos electrónicos, generando la percepción errónea de que existen formas menos dañinas de fumar.
Los vapers generan daño pulmonar, incluso sin nicotina. La Dra. Carolina Herrera, broncopulmonar de Clínica Dávila, enfatiza que el vapeo no es una alternativa segura: “A nivel pulmonar, se han reportado casos de EVALI, con desenlace fatal y daño irreversible, incluso en líquidos sin nicotina”. Además, advierte que el uso de vapers afecta el desarrollo cerebral de adolescentes y aumenta la susceptibilidad a otras adicciones.
El Dr. Jorge Yáñez, broncopulmonar de Clínica Biobío, sostiene que dejar de fumar tiene beneficios en cualquier etapa: “El daño puede haberse establecido, pero al suspender el cigarro, ese daño deja de progresar”. En pacientes con EPOC, la cesación estabiliza la pérdida de función pulmonar, y en cáncer de pulmón, tras aproximadamente diez años sin fumar, el riesgo puede acercarse al de una persona no fumadora, siempre que la enfermedad no se haya desarrollado previamente.

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El Dr. Alberto Barría, jefe de Cardiología de Clínica Dávila Vespucio, descarta la idea de que fumar poco tiene consecuencias menores: “Desde el primer cigarrillo ya hay riesgo cardiovascular”. Fumar aumenta el riesgo de infarto al miocardio, accidente cerebrovascular y muerte de origen cardíaco. Aunque los nuevos formatos se presentan como alternativas menos dañinas, siguen exponiendo al organismo a sustancias nocivas para la salud.
Finalmente, el Dr. Ignacio de la Torre, ginecólogo de Clínica Ciudad del Mar, advierte que no existe un nivel seguro de consumo durante la gestación: “Incluso una exposición baja puede afectar el crecimiento fetal y aumentar el riesgo de complicaciones”. El daño no solo ocurre en quien fuma, sino también en las fumadoras pasivas.
El vínculo del tabaco con el cáncer es bien conocido, pero el Dr. Eric Orellana, oncólogo de Clínica Santa María, resalta que los pacientes que mantienen el hábito del tabaco durante la quimioterapia pueden tener menor respuesta a la terapia y un mayor riesgo de infecciones broncopulmonares. Continuar fumando irrita las vías bronquiales, aumentando la incidencia de infecciones relacionadas con el tabaco y asociadas a la quimioterapia.

