Labrujasuchus expectatus (cocodrilo bruja) es un nuevo hallazgo en la formación Ghost Ranch de Nuevo México, EE. UU. Este inusual pariente del cocodrilo, que vivió durante el Triásico, se distingue por ser bípedo y carecer de dientes, características completamente ajenas a los cocodrilos actuales. Los restos de esta especie fueron analizados y descritos en un estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology.
El Labrujasuchus presenta un cuerpo que recuerda a los ornitomimosaurios, un grupo de dinosaurios bípedos que existieron en el Cretácico. Este hallazgo destaca la diversidad de formas de vida que existieron antes de la era de los dinosaurios, sugiriendo que la fauna de aquel tiempo era mucho más variada de lo que se pensaba.

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Además, este animal pertenece a la familia de los Shuvosauridae, que incluye a antiguos parientes de los cocodrilos con morfologías similares a las de los dinosaurios terópodos bípedos. Alan Turner, autor principal del estudio, comentó que las estrategias evolutivas exitosas en animales modernos fueron observadas por primera vez en el Triásico, y los shuvosaurios son un claro ejemplo de esta evolución convergente.
La elección del nombre Labrujasuchus hace referencia a un antiguo nombre español para Ghost Ranch, el lugar donde se descubrieron los restos. La leyenda local sobre el origen del nombre añade un matiz cultural al hallazgo, resaltando la importancia de Ghost Ranch en la comprensión de la historia de la Tierra. Este descubrimiento no solo contribuye al conocimiento de la diversidad biológica del pasado, sino que también ayuda a entender mejor la evolución de los reptiles y su adaptación a diferentes entornos.

