La OMS declaró Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional el 16 de mayo, lo que obliga a todos los países miembros, incluido Chile, a reforzar sus sistemas de vigilancia. La alerta sanitaria emitida desde Santiago se origina en un brote del virus Bundibugyo, una variante del ébola que ya suma cientos de casos sospechosos en la República Democrática del Congo, provocando contagios importados en Uganda.
Aunque el riesgo para la población chilena sigue siendo bajo, el Ministerio de Salud (Minsal) decidió reforzar la vigilancia epidemiológica en todo el país. Un solo caso importado podría activar un operativo sanitario de alta complejidad. La OMS ha informado que, hasta mediados de mayo, se reportaban cientos de casos sospechosos y más de cien muertes asociadas en África.
El Minsal ha aclarado que en Chile no existe circulación local del virus ni reservorios naturales. Sin embargo, la movilidad internacional aumenta la posibilidad de recibir un caso importado. Por ello, se han instruido controles en aeropuertos, puertos y pasos fronterizos, especialmente con viajeros provenientes de zonas afectadas como la República Democrática del Congo y Uganda.

Impacto de Semáforos Mal Gestionados en la Contaminación Urbana
Es importante destacar que el ébola no se transmite por el aire. La transmisión ocurre por contacto directo con sangre, fluidos corporales o superficies contaminadas de personas infectadas. El período de incubación puede durar entre 2 y 21 días, y las personas generalmente no contagian antes de presentar síntomas. Por lo tanto, los controles se enfocan en rastrear contactos estrechos y aislar rápidamente casos sospechosos.
La alerta epidemiológica plantea una definición precisa de “caso sospechoso” para toda la red asistencial del país. Se consideran síntomas como fiebre superior a 38°C, dolor de cabeza, fatiga intensa y manifestaciones hemorrágicas, entre otros. El elemento clave sigue siendo el antecedente de viaje reciente a zonas afectadas o el contacto con un caso confirmado.
A pesar de la situación, Chile no cerrará fronteras ni impondrá restricciones de ingreso, siguiendo las recomendaciones de la OMS. La estrategia apunta a vigilancia, monitoreo y detección temprana. Mientras exista un vuelo que conecte Kinshasa con Santiago, la vigilancia no se apagará. Cada termómetro infrarrojo y cada ficha clínica de viajero son la primera línea de defensa que Chile espera no tener que usar, pero que ya tiene encendida.

