Investigadores del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) y de la Universidad de Notre Dame han descrito cómo una especie de “remache molecular” permite reforzar la envoltura de Pseudomonas aeruginosa, una de las bacterias más peligrosas para la salud humana. Este hallazgo, publicado en el Journal of the American Chemical Society, muestra que impedir la formación de este “remache” debilita a la bacteria y podría ayudar a revertir su resistencia a los tratamientos antibióticos actuales.
Pseudomonas aeruginosa es un patógeno frecuente en infecciones hospitalarias y pertenece al grupo de las bacterias conocidas como “Gram negativas”, caracterizadas por tener una capa externa adicional de protección que dificulta la acción de los antibióticos. La investigación ha revelado, por primera vez, el mecanismo responsable del anclaje de esa membrana externa a la pared celular de la bacteria, identificando un punto crítico de vulnerabilidad en su envoltura.

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El estudio detalla cómo la enzima PA2854 facilita la unión entre la pared celular y la lipoproteína OprI en la membrana externa. Este anclaje dota a Pseudomonas aeruginosa de una armadura impenetrable a cualquier agresión externa, incluidos los antibióticos. Gracias a la “visualización” de estas estructuras mediante cristalografía de rayos X, los investigadores han podido desglosar este proceso de unión con gran precisión.
Además, los hallazgos abren la puerta a diseñar nuevas estrategias para combatir a esta y otras bacterias Gram negativas. Al alterar este enlace, se podría debilitar la membrana externa y aumentar su sensibilidad a diversos antibióticos. La investigación liderada por Juan Hermoso sugiere que este enfoque podría ser clave para desarrollar nuevas terapias antimicrobianas.
Pseudomonas aeruginosa es común en el suelo, el agua y ambientes húmedos, y puede provocar infecciones que van desde otitis hasta neumonía. La Organización Mundial de la Salud la incluye entre las 15 bacterias resistentes más peligrosas para la salud humana, poniendo de relieve la urgencia de combatir la creciente resistencia a los antibióticos, que podría devolvernos a una era preantibiótica.

