La ivermectina ha comenzado a ganar popularidad en Estados Unidos como un tratamiento alternativo contra el cáncer, impulsada por declaraciones de celebridades como Mel Gibson en un pódcast. Sin embargo, expertos advierten sobre la falta de respaldo científico y los posibles efectos adversos de su uso.
Según un estudio reciente de JAMA Network Open, las prescripciones de ivermectina han aumentado significativamente, duplicándose en el último año. La afirmación de Gibson sobre conocer casos de cáncer avanzado que mejoraron tras usar el fármaco ha reavivado el interés en este antiparasitario veterinario, aunque su eficacia en humanos no está probada.

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El director de la Escuela de Química y Farmacia de la UNAB, Fernando Torres, explica que la ivermectina se utiliza en Chile para tratar enfermedades como la estrongiloidiasis intestinal y la sarna sarcóptica, pero no está autorizada para el tratamiento del cáncer. El uso de este medicamento sin supervisión médica podría retrasar tratamientos convencionales, como quimioterapia o radioterapia, empeorando el pronóstico del paciente.
Los efectos adversos de la ivermectina pueden incluir náuseas, vómitos, diarrea, mareos y, en casos de sobredosis, incluso coma o muerte. Los especialistas resaltan la importancia de confiar en tratamientos respaldados por evidencia científica y de no dejarse llevar por testimonios virales en redes sociales.
Finalmente, ante el cáncer, la recomendación es consultar a un equipo oncológico y desconfiar de curas milagrosas promovidas sin fundamento sólido.

