Durante la pandemia, Guillermo González decidió que era el momento ideal para cumplir su sueño de viajar. Proveniente de Chillán, y tras ser atrapado en la aldea de Recinto, vio en la crisis sanitaria una oportunidad única. En agosto de 2021, llegó a Porto, Portugal, gracias a un programa de working holiday, lo que le permitió explorar diversas ciudades europeas y establecerse en una ciudad que describe como equilibrada entre vida y trabajo.
González recuerda que al llegar a Porto, la diferencia cultural fue evidente. Mientras en Chile se usaban mascarillas, en Portugal la vida había comenzado a normalizarse. “Para mí eso fue un shock, fue algo loco”, afirma. La ciudad, conocida por su cercanía al río Duero y su arquitectura, le sorprendió gratamente, convirtiéndose en un lugar donde pudo crear un nuevo estilo de vida.

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Al principio, enfrentó desafíos, como el idioma, ya que el portugués de Brasil es más fácil de entender para los hispanohablantes. No obstante, encontró trabajo lavando autos en un centro comercial y, poco después, como masajista gracias a su formación en kinesiología. Esto le permitió adaptarse rápidamente y comenzar a disfrutar de su nueva vida en Europa.
En cuestión de meses, González pudo viajar a diversas ciudades como Lisboa, Madrid y Londres. “Trabajaba tres semanas y media y le decía a mi jefe que me iba de viaje. Compraba pasajes muy económicos”, relata. Su experiencia de trabajar con boletas de honorarios le dio flexibilidad para viajar, lo que era su principal objetivo.
Finalmente, después de tres años en Porto, González logró adquirir un departamento con su pareja. “La independencia tiene que ver con tener la libertad de manejar mi propio tiempo”, reflexiona. Con un trabajo estable en un hotel de lujo y su propio espacio de terapia, el chileno ha transformado su sueño en una realidad, encontrando un equilibrio entre trabajo y ocio en la hermosa ciudad portuguesa.

