La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia internacional debido a un brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC). Esta decisión se tomó tras el registro de más de 80 muertes y el aumento de casos sospechosos de esta enfermedad altamente contagiosa. Hasta la fecha, se han documentado un total de 88 fallecidos y 336 casos sospechosos, según los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC África).
La preocupación se intensificó cuando un laboratorio confirmó un caso positivo en Goma, una ciudad controlada por el grupo antigubernamental M23. Se trató de la esposa de un hombre que había fallecido por el virus del ébola en Bunia, quien viajó a Goma ya infectada. Esta situación ha generado temores sobre una posible propagación del virus en áreas más densamente pobladas.

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El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su preocupación y declaró que, aunque este brote no cumple con los criterios para ser calificado como una pandemia, sí representa una emergencia de salud pública de importancia internacional. La OMS actualmente ha establecido el segundo nivel más alto de alerta, enfatizando la incertidumbre sobre la magnitud del brote y la propagación geográfica del virus.
La ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) ha anunciado que está preparando una respuesta a gran escala para abordar la situación. Es importante señalar que la cepa de Bundibugyo del virus no cuenta con una vacuna ni un tratamiento específico, lo que aumenta la gravedad del brote. El ministro de Salud de la RDC, Samuel-Roger Kamba, advirtió que esta cepa tiene una tasa de mortalidad que puede alcanzar el 50%. La OMS advierte que el ébola, que provoca fiebre hemorrágica, sigue siendo un problema grave a pesar de los esfuerzos recientes en vacunación y tratamiento.

