El portaaviones estadounidense Gerald Ford, que había sido enviado por el presidente Trump a Oriente Medio antes del inicio de la guerra en Irán, regresó a Estados Unidos el sábado 16 de mayo de 2026.
La embarcación cumplió una misión récord de 326 días, la más larga para un grupo aeronaval desde la guerra de Vietnam. Este regreso se produce en un momento de tensión creciente en la región, tras los recientes ataques de Israel y Estados Unidos contra el régimen islámico de Irán.

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Durante su despliegue, el Gerald Ford jugó un papel crucial en las operaciones militares, lo que ha suscitado tanto elogios como críticas en el ámbito político. Su retorno marca el fin de una misión significativa, que fue parte de los esfuerzos de Estados Unidos para estabilizar la situación en Oriente Medio.
Este acontecimiento coincide con la continuación de la violencia en la región, donde Hezbolá ha reivindicado ataques recientes contra el norte de Israel, a pesar de un alto al fuego frágil. La situación en el área sigue siendo volátil, lo que hace que el papel de las fuerzas navales estadounidenses permanezca en el centro de atención internacional.

