Kinshasa (AFP) – El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado hasta el momento 88 muertes, según cifras comunicadas el pasado sábado. La epidemia también ha causado un deceso en Uganda, lo que eleva la preocupación en la región.
Hasta ahora, se han registrado 336 casos sospechosos de ébola, y el balance se basa principalmente en estos casos, dado que el foco de la epidemia se encuentra en una zona de difícil acceso. Los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades han confirmado que se trata de la cepa Bundibugyo del virus, para la cual no existe vacuna ni tratamiento específico, advirtió el ministro de Salud congoleño, Samuel Roger Kamba.

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La tasa de letalidad de esta cepa puede alcanzar el 50%, lo que representa un grave riesgo para la población. Este brote es especialmente preocupante ya que se produce en un contexto donde el último episodio de ébola, declarado en agosto de 2025, dejó al menos 34 muertos.
La transmisión del virus se produce a través de fluidos corporales o exposición a la sangre de personas infectadas. Las personas solo se vuelven contagiosas tras la aparición de síntomas, y el período de incubación puede durar hasta 21 días. En RDC, se han realizado pocas pruebas de laboratorio, pero los primeros resultados indican ocho casos confirmados entre trece muestras analizadas.
La situación es crítica, y la propagación del virus ha sido catalogada como extremadamente preocupante por Trish Newport, de Médicos Sin Fronteras, quien está presente en la provincia de Ituri. Por otro lado, el Ministerio de Salud de Uganda informó de la muerte de un congoleño de 59 años en un hospital de Kampala, aunque no se han registrado casos locales hasta el momento.

