La maternidad y la diabetes comparten una exigencia constante: tomar decisiones todos los días. Expertos advierten sobre la importancia de abordar también la carga emocional de esta condición. Las madres cumplen un rol multidimensional que impacta no solo en la vida familiar, sino también en el tejido social y económico del país. Históricamente, muchas han asumido una parte importante del cuidado, la formación y la organización del hogar, convirtiéndose en un eje clave en la vida cotidiana de sus familias.
Ser madre implica esfuerzo, entrega y dedicación, pero también una toma constante de decisiones, desde qué cocinar o cuándo acudir al médico, hasta cómo equilibrar el trabajo, la casa y la familia. En ese camino, hay mujeres que además viven con diabetes o que acompañan a hijos e hijas con esta condición. Para ellas, a estas decisiones se suman otras igual de constantes, como el manejo de la alimentación, la medicación, el autocuidado y las emociones que implica convivir con una condición crónica, una experiencia que hoy se reconoce también desde su dimensión emocional.

Estudio de U. de Chile: Terapia eléctrica reduce dolor menstrual
El peso emocional continuo puede generar agotamiento, estrés y mayor dificultad para sostener el autocuidado. La presión de gestionar de forma permanente una condición como la diabetes es conocida desde hace más de dos décadas como distrés por diabetes o estrés emocional asociado a la diabetes. Este puede manifestarse en distintas formas, como sentirse abrumada por la toma constante de decisiones, miedo a las complicaciones, y conflictos con familiares por supervisión en exceso.
Los altos niveles de estrés crónico se asocian con aumentos en la glicemia, incluso al controlar factores como la alimentación. La carga emocional por diabetes puede tener un impacto negativo tanto en la adherencia al tratamiento como en la calidad de vida. Reconocer el estrés emocional por diabetes, incorporarlo en la práctica clínica y apoyarse en herramientas tecnológicas de monitoreo continuo de glucosa (MCG) que faciliten el autocuidado, puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes viven con esta condición o acompañan a otras personas en su manejo.

