Una herramienta innovadora que combina un análisis de sangre mediante punción digital con una evaluación cerebral en línea podría estimar el riesgo individual de desarrollar Alzheimer, según una nueva investigación. El estudio, publicado en Nature Communications, incluyó a 174 personas que realizaron la prueba desde sus hogares y enviaron las muestras para su análisis.
Los investigadores midieron los biomarcadores sanguíneos p-tau217 y GFAP, asociados al Alzheimer y al deterioro cerebral general. Este enfoque combinado permite identificar con mayor precisión la probabilidad de que una persona padezca Alzheimer, ayudando a priorizar estudios adicionales, tratamientos y apoyo médico.

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Conversamos con el Dr. Richard Oakley, director asociado de investigación e innovación de la Sociedad de Alzheimer, quien explicó cuáles son algunos de los principales factores de riesgo de la demencia. Entre ellos se encuentran la edad, el sexo y factores genéticos. La edad es uno de los principales factores de riesgo, aumentando considerablemente a partir de los 65 años. Además, las mujeres tienen mayor probabilidad de desarrollar Alzheimer a medida que envejecen, aunque las razones de esta diferencia no están del todo claras.
Existen también afecciones médicas que pueden aumentar el riesgo, como la presión arterial alta y el colesterol elevado. Sin embargo, el Dr. Oakley subraya que alrededor del 45% de los casos de demencia están relacionados con factores modificables, como el aislamiento social y la calidad de la educación durante la infancia. Cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, consumir alcohol con moderación y mantenerse activo, pueden ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer.
Por último, el Dr. Oakley destaca la importancia de mantener vínculos sociales y actividades personales. El cuidado de la salud cardiovascular y el control de factores como el colesterol y la presión arterial también son cruciales para disminuir las probabilidades de desarrollar demencia. “Lo que es bueno para el corazón, también es bueno para el cerebro”, concluye el Dr. Oakley.

