Un estudio publicado en la revista científica Biotropica ha revelado el misterio de unas extrañas torres fálicas levantadas en el suelo del Amazonas. Al perforar estas estructuras, los investigadores encontraron a un ocupante inesperado, que utiliza las torres como refugio y posible sistema de ventilación. Estas formaciones, conocidas como torres de cigarra, están hechas de barro y excrementos, y su forma ha captado la atención de los científicos durante años por su inusual apariencia y la incógnita sobre su propósito.
La bióloga marina Marina Méga, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, formó parte del equipo de investigación. La hipótesis inicial era que la selva amazónica, poblada de hormigas, obligaría a muchas especies a buscar formas creativas de protegerse durante su vulnerabilidad, especialmente durante la metamorfosis de la cigarra. Los investigadores descubrieron que había ocho veces menos hormigas sobre las torres que en el suelo cercano, sugiriendo que elevarse unos centímetros sobre el terreno ayuda a las ninfas a transformarse lejos de depredadores.

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Además, el equipo exploró la posibilidad de que estas construcciones faciliten la respiración, ya que las ninfas, al vivir bajo tierra, enfrentan dificultades para intercambiar gases cuando el sustrato está empapado. Para comprobarlo, los investigadores utilizaron 40 preservativos como cierre experimental, una solución inesperada que demostró ser eficaz al bloquear el flujo de aire sin destruir las torres.
Los resultados indicaron que las torres podrían ayudar en el intercambio de gases, ya que las ninfas modificaban la construcción de sus torres cuando el aire se restringía, posiblemente debido a la falta de oxígeno o acumulación de dióxido de carbono. Durante el estudio, el equipo también documentó la torre de cigarra más alta hasta ahora, alcanzando los 47 cm. Méga expresó su asombro, describiendo la estructura como “una proeza de la ingeniería”, resaltando el esfuerzo que implica mantener y reparar estas frágiles construcciones.
Este hallazgo no solo proporciona respuestas sobre el comportamiento de las cigarras en el Amazonas, sino que también destaca la complejidad y la asombrosa adaptación de las especies en este ecosistema único.

