Más de 1,7 millones de personas viven con diabetes tipo 2 en Chile, una enfermedad crónica que, cuando no se controla adecuadamente, puede generar daños progresivos en vasos sanguíneos, nervios y órganos vitales. Esto incrementa el riesgo de complicaciones severas e incluso amputaciones.
Una de las complicaciones más graves es el pie diabético, condición que actualmente representa la principal causa de amputaciones no traumáticas de extremidades inferiores en Chile. Esta condición a menudo comienza con una pequeña herida que pasa inadvertida, pero puede evolucionar rápidamente.
La diabetes tipo 2 se produce cuando el organismo pierde la capacidad de utilizar adecuadamente la insulina o no logra producir la cantidad suficiente para mantener niveles normales de azúcar en el cuerpo. El exceso de glucosa genera un daño progresivo y muchas veces silencioso en distintos órganos y sistemas, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, daño renal y pérdida de visión.

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Según Anyfer Espinoza, enfermera y especialista clínica de Solventum, “la diabetes mal controlada afecta directamente la capacidad del organismo para cicatrizar, defenderse de infecciones y mantener una adecuada circulación sanguínea.” Esto puede llevar a que los pacientes no perciban el deterioro hasta que aparecen complicaciones más severas.
Uno de los efectos más frecuentes del avance de la enfermedad es la neuropatía diabética, que provoca pérdida de sensibilidad en las extremidades. Heridas pequeñas, cortes o lesiones pueden pasar desapercibidos, lo que aumenta el riesgo de infecciones complejas y problemas de cicatrización.
Actualmente, el manejo clínico del pie diabético requiere un abordaje integral que incluye control metabólico, evaluación vascular, manejo de infecciones y tratamiento avanzado de heridas. Existen terapias innovadoras como la terapia de presión negativa y apósitos especializados que ayudan a favorecer la cicatrización y controlar infecciones.
Espinoza destaca que “hoy el manejo de heridas complejas ha evolucionado significativamente.” La intervención oportuna puede hacer una diferencia importante en la evolución clínica y en la calidad de vida de las personas con diabetes.

