La esclerosis múltiple puede afectar el habla y la comunicación. Nuevas tecnologías como inteligencia artificial, realidad virtual e interfaces cerebro-computador están ayudando a mejorar la rehabilitación, la autonomía y la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.
Las dificultades para comunicarse son una de las consecuencias menos visibles de la esclerosis múltiple, una enfermedad neurológica que afecta al sistema nervioso central. Aunque quienes la padecen saben exactamente lo que quieren expresar, los síntomas pueden dificultar el habla, alterar la voz y afectar procesos cognitivos clave para la interacción social.
Según explica Nicole Bashforth, fonoaudióloga y académica de la Universidad Andrés Bello, estas complicaciones pueden tener un impacto significativo en el bienestar emocional de los pacientes. “Las dificultades comunicativas pueden generar frustración, aislamiento social, inseguridad y una disminución de la autoestima“, señala la especialista.

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La intervención fonoaudiológica busca mantener y mejorar la capacidad comunicativa de las personas con esclerosis múltiple. El objetivo es fortalecer la inteligibilidad del habla, optimizar la comunicación funcional y potenciar habilidades cognitivas relacionadas con el lenguaje.
Los avances tecnológicos han abierto nuevas oportunidades para enfrentar las dificultades comunicativas asociadas a la enfermedad. Actualmente existen aplicaciones móviles de apoyo al habla, sistemas de comunicación aumentativa y alternativa, software de reconocimiento de voz y dispositivos que facilitan la escritura cuando existen limitaciones motoras.
La investigación también avanza hacia terapias innovadoras basadas en neuroplasticidad, que buscan estimular la capacidad del cerebro para generar nuevas conexiones neuronales. A ello se suman programas de tele rehabilitación que permiten realizar seguimiento clínico a distancia y plataformas de realidad virtual capaces de recrear situaciones de la vida diaria para fortalecer habilidades cognitivas y comunicativas.
Los especialistas coinciden en que estas innovaciones no solo buscan reducir síntomas, sino también mejorar la calidad de vida, el bienestar emocional, la independencia y la participación social de las personas con esclerosis múltiple. La evidencia muestra que las intervenciones tempranas y sostenidas en el tiempo pueden marcar una diferencia significativa en la capacidad de comunicación y en la autonomía de quienes enfrentan esta enfermedad.

