Durante el mes de mayo, el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) promedio ponderado de los países latinoamericanos se mantuvo casi sin cambios, ubicándose en 260 puntos, un ligero descenso desde los 262 puntos de abril. Sin embargo, al analizar la situación por países, se destacan tendencias opuestas en Argentina y Bolivia que reflejan un contexto económico diverso en la región.
En Bolivia, el riesgo país experimentó un notable aumento, comenzando el mes en 408 unidades y alcanzando un máximo de 639, debido a un derrumbe en los precios de los bonos en medio de una crisis institucional. Al cierre del mes, el EMBI se estabilizó en 576 puntos, lo que indica que, a pesar de las tensiones, hubo una ligera relajación.
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Por el contrario, Argentina mostró una tendencia positiva, con una compresión en su riesgo país, que pasó de 556 a 494 puntos durante el mismo periodo. Este descenso es un indicativo de un entorno más favorable para los inversores en comparación con meses anteriores, lo que podría reflejar un cambio en la percepción del mercado sobre la economía argentina.
En otros países de la región, el riesgo país se mantuvo relativamente estable. Por ejemplo, en Ecuador, el spread soberano pasó de 411 a 415, mientras que en El Salvador se comprimió de 318 a 313. En Colombia, el EMBI subió de 232 a 240, aunque este aumento fue seguido de un rally en los bonos tras la primera vuelta electoral.
Finalmente, al concluir mayo, se observa que el riesgo país de Venezuela es el más alto de la región, alcanzando 5,722 puntos, mientras que Uruguay y Chile presentan los niveles más bajos, con 61 y 86 puntos, respectivamente. Estos datos ponen de relieve la heterogeneidad del riesgo país en América Latina y su impacto en la inversión extranjera.

