En 1971, Stuart Roosa, piloto del módulo de mando del Apolo 14, transportó cientos de semillas de árboles alrededor de la Luna. Estas semillas, que han sido apodadas árboles lunares, han echado raíces en diversos lugares de Estados Unidos, incluyendo colegios, parques y monumentos.
El proyecto de los árboles lunares surgió a raíz de la experiencia de Roosa como bombero paracaidista forestal. El Servicio Forestal estadounidense, liderado por Edward P. Cliff, propuso que Roosa transportara semillas al espacio durante su misión. La NASA apoyó la idea, convirtiéndola en una colaboración oficial.

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Las semillas seleccionadas por el genetista Stan Krugman incluían especies como liquidámbar, secuoya, abeto de Douglas, pino taeda y sicomoro. Fueron organizadas en pequeñas bolsas selladas dentro de un contenedor metálico que Roosa llevó como equipaje personal, mientras un grupo de control permanecía en la Tierra para comparar el crecimiento.
Años después, las semillas lunares se convirtieron en un fenómeno, con árboles plantados en lugares emblemáticos como la Casa Blanca y el Bosque Internacional de la Amistad en Kansas. Sin embargo, el resultado del experimento mostró que los árboles lunares no se diferenciaban significativamente de sus contrapartes terrestres, más allá de una placa conmemorativa.

