Las crisis internas del gobierno de Gabriel Boric han salido a la luz, revelando tensiones y decisiones controvertidas que han marcado su gestión. En particular, los indultos a presos del estallido social, que incluyeron a Luis Castillo y Sebastián Moreno, generaron una crisis significativa. La vocera de gobierno, Camila Vallejo, recuerda cómo el presidente se enteró del problema justo antes de un viaje a Viña del Mar, lo que llevó a una serie de conversaciones sobre cómo manejar la situación. A pesar de las advertencias, los nombres de Castillo y Moreno fueron incluidos en la lista de indultos, lo que provocó el descontento de varios miembros del gabinete, incluyendo a Giorgio Jackson, quien reconoció que fue un error.
Otro episodio complicado fue la denuncia de abuso sexual contra el exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve. La exministra de la Mujer, Antonia Orellana, admitió que su salida debió ser más rápida. La falta de información y la tardanza en la respuesta del presidente generaron críticas, y Orellana terminó enfrentando una situación delicada que la llevó a considerar su renuncia en repetidas ocasiones. Este evento no solo impactó a Orellana, sino que también puso en evidencia las deficiencias en la comunicación interna del gobierno.
Las tensiones entre ministerios también fueron una constante. Camila Vallejo y Carolina Tohá, por ejemplo, no tenían una buena relación personal y solían trabajar separadas. A pesar de los intentos de la Secretaría de Comunicación para unificar su imagen ante los medios, los roces continuaron, especialmente cuando sus agendas chocaban. Boric intentó mediar y unir a ambos bloques para fortalecer su administración, pero los conflictos persistieron.
Finalmente, la derrota en el proceso constitucional ha dejado una sensación de frustración en el presidente Boric. Aunque él ve su gobierno como transformador, otros, como Giorgio Jackson, lo consideran reformista. Las expectativas generadas al inicio de su mandato no se han cumplido del todo, lo que ha llevado a Boric a reflexionar sobre la necesidad de ajustar su rumbo. Este contexto de crisis y desafíos internos pone de manifiesto la complejidad de gobernar en tiempos de cambio.


