México se enfrenta a un desafío demográfico sin precedentes. Según el Programa Nacional de Población 2026-2030, el país alcanzará un punto de inflexión en 2034, cuando habrá más personas mayores de 60 años que niños menores de 12. Esta tendencia se ha acelerado debido a la caída de la tasa de fecundidad, que ha bajado a 1,6 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1. Esto implica que, en un futuro cercano, los hogares serán más pequeños y la población será predominantemente adulta.
El documento, publicado en el Diario Oficial de la Federación, destaca que el crecimiento poblacional ha disminuido de un 3,2% en los años setenta a menos del 1% en la actualidad. Además, se prevé que esta desaceleración continúe durante el resto del siglo, alcanzando un pico de 147 millones de habitantes en 2052. Este cambio demográfico generará una presión significativa sobre los sistemas de pensiones y de salud, que deberán adaptarse a un mayor número de adultos mayores.
La esperanza de vida en México ha aumentado considerablemente, alcanzando los 75,85 años en 2023. Este incremento plantea retos adicionales para el sistema de salud, que deberá atender enfermedades crónicas y desigualdades regionales. En concreto, la esperanza de vida es de 79,24 años para las mujeres y 72,74 para los hombres, lo que indica un panorama diverso en la atención médica y social.
Además, el análisis muestra que la estructura poblacional está cambiando. Para 2050, se estima que casi una cuarta parte de la población tendrá más de 60 años, lo que equivale a casi el doble de la proporción actual. La combinación de menor fecundidad y mayor longevidad está transformando la pirámide poblacional, planteando nuevos desafíos que requieren atención inmediata por parte de las autoridades y la sociedad en general.


