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Filtraciones revelan operaciones rusas para desestabilizar Occidente

Documentos filtrados exponen tácticas rusas de desestabilización en Europa.

La noche del 9 de septiembre pasado, al menos 10 cabezas de cerdo, con la palabra Macron pintada de azul, fueron colocadas frente a mezquitas y centros culturales musulmanes en París. Este acto, que desató un escándalo mediático y político, fue rápidamente vinculado a la islamofobia, dado que el consumo de cerdo es considerado haram en el Islam. La situación tomó un giro inesperado cuando el entonces jefe de la policía de París sugirió que podría haber conexiones con “interferencia extranjera”.

Los detalles de esta provocación han sido revelados por un conjunto de documentos filtrados obtenidos por periodistas de Delfi Estonia y compartidos con el OCCRP y otros medios. Todo apunta a la Agencia de Diseño Social (SDA), una empresa rusa sancionada por campañas de influencia, y a la Administración Presidencial rusa, que supervisa su trabajo. Los archivos incluyen planes de operación y capturas de pantalla de conversaciones internas, mostrando una estrategia clara de “ataques cognitivos” contra Occidente.

Los documentos detallan cómo la SDA busca profundizar contradicciones internas entre las élites occidentales y estimular protestas antigubernamentales. También se menciona un plan para influir en las elecciones parlamentarias de Armenia, un indicativo del interés ruso en mantener su influencia en el país. En el caso de las mezquitas, se describe cómo un grupo de seis agentes llegó a París para realizar el reconocimiento y ejecutar el acto de vandalismo.

Un mensaje filtrado destaca el objetivo de estas operaciones: ayudar a Rusia a “mantener la imagen de superpotencia”. Expertos advierten sobre la peligrosidad de estas tácticas, que buscan avivar tensiones en Europa, especialmente en torno a temas como la migración y la religión. Esta estrategia podría tener consecuencias a largo plazo, dificultando la respuesta efectiva ante la desinformación.

Además, la SDA ha estado involucrada en otros incidentes, como vandalismos en Alemania y planes para desprestigiar a grupos políticos adversarios. La filtración también menciona planes no ejecutados, como la profanación de un monumento en París y la provocación de controversias con muñecas sexuales, reflejando la naturaleza insidiosa de sus operaciones. Las implicaciones son claras: se busca manipular la percepción pública y fomentar divisiones en sociedades occidentales.

Este patrón de escalada temeraria, según analistas, representa un riesgo significativo que podría pasar desapercibido hasta que sea demasiado tarde para actuar. La SDA, con el respaldo de altos funcionarios rusos, continúa siendo un jugador clave en la guerra de información que afecta a Europa.

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