Cada 25 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Tiroides, una fecha clave para concientizar sobre las patologías de esta glándula que afecta a millones de personas. Especialistas advierten sobre una consecuencia frecuente, pero a veces subestimada: la oftalmopatía tiroidea, una afección inflamatoria también conocida como orbitopatía de graves que impacta directamente en la órbita ocular.
De acuerdo con datos internacionales del Grupo Europeo sobre orbitopatía de graves (EUGOGO), entre el 25% y el 50% de los pacientes con enfermedad de graves desarrollará algún grado de compromiso ocular. Si bien la mayoría de los casos se presentan de forma leve, entre un 3% y un 5% pueden evolucionar hacia formas graves con riesgo inminente de pérdida visual.
La enfermedad se origina cuando el sistema inmunológico confunde los tejidos que rodean al ojo con la glándula tiroides. «Existe una autoinmunidad dirigida contra el receptor de TSH que no solo se expresa en la tiroides, sino también en los fibroblastos orbitarios», explica Rodolfo Vigo, jefe de Oftalmología del Hospital Universitario Austral y especialista en oculoplástica, órbita y vías lagrimales.

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Un punto crítico en el que coinciden los especialistas es el rol del cigarrillo como aggravante principal. Fumar potencia la inflamación tisular a través de la hipoxia y el estrés oxidativo, lo que amplifica la respuesta autoinmune. «Fumar no solo aumenta la incidencia y la severidad de la orbitopatía, sino que es el principal enemigo del tratamiento», destaca Vigo.
El abordaje de la enfermedad debe ser multidisciplinario y se divide según la fase de la patología. Esto incluye el control de hormonas tiroideas, manejo de la fase inflamatoria y cirugía rehabilitadora, buscando recuperar la mirada y la funcionalidad original. La medida preventiva más importante consiste en mantener un control estricto de los niveles hormonales de tiroides junto a un endocrinólogo y en el manejo conjunto con oftalmología.
La enfermedad no solo compromete la salud física, sino también la esfera psicosocial. Jorgelina Guerra, jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Austral, señala que «el impacto en la calidad de vida ha sido equiparado al de enfermedades crónicas de alto impacto, debido a las limitaciones funcionales como la visión doble y la alteración estética y emocional».

