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Zilebesiran: la inyección que podría revolucionar el tratamiento de la hipertensión

Zilebesiran, una inyección experimental, promete mejorar el control de la hipertensión a largo plazo.

Nuevas terapias para la hipertensión buscan mejorar la adherencia y el control de la enfermedad. Entre ellas destaca Zilebesiran, una inyección experimental que podría mantener estable la presión arterial durante varios meses.

En Chile, la hipertensión arterial afecta a cerca de 1 de cada 3 personas adultas y es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Su carácter silencioso dificulta su diagnóstico oportuno, lo que refuerza la necesidad de avanzar en nuevas opciones terapéuticas.

En el marco del Mes de la Hipertensión, directrices internacionales, como las de la Asociación Americana del Corazón (AHA/ACC) y la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), han impulsado estrategias más efectivas, enfocadas no solo en reducir la presión arterial, sino también en prevenir daños a largo plazo en órganos como el corazón, los riñones y el cerebro.

Zilebesiran se administra mediante una inyección cada 3 a 6 meses y utiliza ARN de interferencia para bloquear la producción de angiotensinógeno, una proteína clave en la regulación de la presión arterial. El doctor Guillermo Díaz, químico farmacéutico e investigador, señala que al inhibir la sobreproducción de angiotensinógeno, esta terapia podría ofrecer un control más sostenido de la presión arterial, reduciendo la dependencia de medicamentos diarios.

Para aquellos pacientes con hipertensión resistente, han surgido nuevas alternativas como Inhibidores de la aldosterona sintasa y Antagonistas duales de los receptores de endotelina. Estas opciones son avances significativos para quienes requieren tratamientos más especializados y efectivos.

La hipertensión suele estar asociada a otras condiciones como diabetes, obesidad o enfermedad renal. Por ello, las nuevas estrategias apuntan a un abordaje integral, incorporando tratamientos que no solo controlan la presión arterial, sino que también protegen el corazón, los riñones y el metabolismo, evitando daños progresivos en distintos órganos.

La detección temprana y el control permanente son fundamentales para reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida. Aunque los avances científicos abren nuevas posibilidades terapéuticas, la protección frente a esta enfermedad silenciosa sigue dependiendo de hábitos saludables y controles médicos periódicos.

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