Las alertas sanitarias internacionales han encendido las alarmas en sistemas de salud de todo el mundo, incluyendo Chile. El aumento de casos de sarampión en Perú y el brote de ébola en países africanos como Uganda y la República Democrática del Congo han llevado a las autoridades chilenas a mantener un monitoreo constante. En este contexto, el país refuerza sus protocolos de vigilancia epidemiológica y prevención frente a enfermedades infectocontagiosas de alta transmisión.
Gabriela Morgado, investigadora del Instituto de Investigación de Cuidado en Salud de la Universidad Andrés Bello, destacó que Chile cuenta con un sistema robusto de vigilancia epidemiológica que permite detectar casos sospechosos de manera temprana. Esto incluye activar alertas sanitarias y coordinar respuestas efectivas. “Chile tiene un programa nacional de inmunizaciones gratuito y universal, además de sistemas de vigilancia que identifican casos sospechosos y realizan seguimiento de contactos”, explicó la especialista.
Bruselas advierte sobre el hantavirus: riesgo bajo y necesidad de vigilancia
Uno de los focos de preocupación es el sarampión, que ha visto un aumento de contagios a nivel internacional, especialmente entre personas no vacunadas. En Perú, se activaron alertas preventivas tras la detección de nuevos casos. Aunque Chile fue declarado libre de sarampión endémico en 1993 gracias a campañas de vacunación, el último caso confirmado en el país fue en enero de 2026. Morgado advirtió sobre la necesidad de reforzar las coberturas de vacunación, ya que solo el 75% de los niños de tres años recibió la segunda dosis en 2025.
En cuanto al dengue y el hantavirus, ambos representan una preocupación creciente en Chile. Actualmente, hay una alerta sanitaria en Rapa Nui, donde se han detectado 22 casos autóctonos. El hantavirus, por su parte, es considerado una de las enfermedades endémicas más complejas en el país, con una letalidad cercana al 33%. Morgado enfatizó que la educación y prevención son claves, ya que no existe vacuna disponible para esta enfermedad.
Finalmente, el actual brote de ébola ha sido calificado como una “emergencia de salud pública de importancia internacional” por la Organización Mundial de la Salud. Aunque Chile no enfrenta un riesgo directo de contagio, Morgado subrayó la importancia de mantener la vigilancia activa. “Debemos permanecer alertas e informados en un contexto globalizado, donde la rapidez en la movilidad de la población puede representar un riesgo”, concluyó la investigadora.

