La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel nacional y mundial. Con el objetivo de concientizar sobre esta enfermedad crónica y sus riesgos asociados, cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, una instancia orientada a promover la prevención, el diagnóstico oportuno y el control adecuado de esta condición que puede derivar en problemas graves como infartos al miocardio y accidentes cerebrovasculares.
Al inicio, la hipertensión no suele generar síntomas notorios. Según la Dra. Patricia Villaseca Silva, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, “muchas veces, cuando aparecen las molestias, han pasado muchos años sin darnos cuenta y los daños en distintos órganos y sistemas de nuestro cuerpo ya han ocurrido”. Por ello, la búsqueda activa de esta enfermedad es fundamental, especialmente para quienes tienen factores de riesgo como sobrepeso, sedentarismo o antecedentes familiares de hipertensión.

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En Chile, la hipertensión es el principal factor de riesgo aislado de muerte. A nivel global, es responsable del 45% de las muertes por enfermedades cardíacas y del 51% por accidente cerebrovascular, según la docente Francisca Poblete Estefó. Las complicaciones por hipertensión provocan alrededor de 9,4 millones de defunciones anuales en el mundo, y pueden reducir la esperanza de vida entre 10 y 15 años. Sin embargo, muchas personas no sienten que la enfermedad les limita, lo que puede dificultar el tratamiento.
El diagnóstico de la hipertensión se realiza mediante un control seriado de presión arterial, ya que una sola medición no es suficiente. Una vez confirmada, la patología es crónica y requiere cambios en el estilo de vida, incluyendo una alimentación baja en sodio, ejercicio regular y adherencia al tratamiento médico. La Dra. Villaseca destaca la importancia de activar una red de apoyo para facilitar estos cambios y mejorar la calidad de vida.
Uno de los problemas más complejos es la falta de adherencia terapéutica, que es especialmente común en hipertensos debido a que la enfermedad no presenta dolor. Al suspender el tratamiento, la presión arterial puede volver a aumentar y acelerar complicaciones graves como insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular. Actualmente, aunque el 60% de los hipertensos está en tratamiento, solo el 33,3% tiene su presión arterial controlada. Se recomienda seguir el tratamiento, reducir el sodio, hacer actividad física y asistir a controles de salud cardiovascular.

