Especialistas advierten que muchas infecciones de transmisión sexual y otros riesgos ginecológicos pueden no presentar síntomas, por lo que los controles periódicos son fundamentales para una detección temprana y una sexualidad informada.
Santiago, mayo de 2026.- Mantener hábitos de autocuidado y utilizar métodos de protección es fundamental para la salud sexual, pero no siempre es suficiente. Muchas infecciones de transmisión sexual (ITS), alteraciones ginecológicas e incluso algunos tipos de cáncer pueden desarrollarse sin síntomas visibles, haciendo que los controles ginecológicos periódicos sean una herramienta clave para la detección temprana y la prevención.
Desde DKT Chile advierten que, pese al mayor acceso a información sobre sexualidad y prevención, todavía existe una baja percepción de riesgo en torno a los chequeos médicos regulares, especialmente entre personas jóvenes o quienes creen que “si no hay síntomas, no hay problema”. “Uno de los principales errores es pensar que la salud sexual solo depende del autocuidado diario o de usar un método anticonceptivo. Muchas infecciones y patologías no generan señales visibles al comienzo”, explica Victoria Cancino, matrona de DKT Chile.

Aumento de Influenza A en Chile: Campaña de Invierno 2026 en alerta
La especialista enfatiza que lo ideal es realizar controles ginecológicos al menos una vez al año, ya que estas consultas permiten construir una historia clínica, identificar factores de riesgo y definir qué exámenes son necesarios según la edad, antecedentes familiares y estilo de vida de cada paciente. “Cada paciente es distinta. No todas necesitan los mismos exámenes al mismo tiempo”, agrega Cancino.
Entre los principales exámenes preventivos destacan el PAP o Papanicolau, el test de Virus Papiloma Humano (VPH), las ecografías mamarias y las mamografías, además del examen físico y la evaluación clínica general. Los chequeos incluyen: PAP (Papanicolau) desde los 25 años, Test de VPH desde los 30 años, Ecografía mamaria desde los 30 años según riesgos, y Mamografía desde los 40 años.
Desde DKT Chile también advierten que persiste la idea errónea de que ciertos controles dejan de ser necesarios con la edad o al tener pareja estable. Sin embargo, la actividad sexual y los riesgos asociados pueden mantenerse durante distintas etapas de la vida. “Hoy vemos personas que inician nuevas relaciones a los 50 o 60 años y siguen necesitando prevención, chequeos y acompañamiento profesional”, comenta la especialista. Normalizar los controles ginecológicos es esencial para el bienestar y la salud sexual.

