Desde Copiapó, en la Región de Atacama, el Presidente José Antonio Kast reabrió un debate que la izquierda creía cerrado. Anoche, en medio de su gira en la zona, el Mandatario planteó que “había un consenso que había recintos penales solo para las personas que hayan sido miembros de las fuerzas o policías. El gobierno anterior no respetó eso y empezó a mezclar poblaciones penales, no corresponde”.
Con sus palabras, dio espacio a la posibilidad de que el penal de Punta Peuco regrese a ser un recinto exclusivo para condenados por crímenes de lesa humanidad, en lugar de la cárcel común gestionada por Gendarmería que es hoy, por decisión del expresidente Gabriel Boric (Frente Amplio).

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Esta tarde, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, reforzó los dichos de Kast. “El Presidente lo que ha manifestado es que la decisión que se tomó el gobierno anterior (convertir Punta Peuco en un penal común) no es una decisión que a él le satisfaga y que está disponible para evaluar, analizar y revisar. Cuando se tome una decisión se comunicará oportunamente”, afirmó.
Desde el Partido Republicano, defienden la apertura del Presidente. “Debemos resguardar la dignidad, la integridad y la vida de las personas privadas de libertad. Mezclar poblaciones penales por revancha política es una irresponsabilidad. Es de sentido común entender que no se puede juntar a expolicías con miembros de bandas delictuales; la segmentación por perfiles de riesgo es una regla básica de seguridad para proteger a los gendarmes y mantener el control de los recintos”, sostuvo el diputado Juan Irarrázaval.
Sin embargo, no para todos en el oficialismo el debate es cómodo. De eso da cuenta que distintos dirigentes de Evópoli y Renovación Nacional, consultados por este medio, optaron por no referirse al tema. En parte de la centroderecha, se alejan de la idea de hacer gestos a la base de apoyo más dura del gobierno.

