Evo Morales ha denunciado que la DEA de Estados Unidos y el Ejército de Bolivia planean detenerlo entre hoy y mañana. Esta afirmación surge tras acusaciones del gobierno de Rodrigo Paz, que lo señala de financiar protestas con recursos del narcotráfico.
En declaraciones a la radio Kawsachun Coca, el exmandatario afirmó: “Entre hoy (viernes) y mañana (sábado), el CIE, con la DEA, que llega de Paraguay, va a detener a Evo Morales”. Estas palabras reflejan la tensión política en Bolivia, donde campesinos llevan más de diez días bloqueando carreteras para exigir la renuncia del presidente.

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La Fiscalía de Bolivia ha solicitado 20 años de cárcel para Morales por un caso de trata de personas, lo que añade más presión a su situación. Mientras tanto, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, ha denunciado un “plan macabro” que busca desestabilizar el gobierno a través de estas protestas.
Morales cuestiona la validez de las acusaciones, sugiriendo que implicar a los sectores en conflicto como narcotraficantes es una táctica del gobierno para deslegitimarlo. Además, ha advertido sobre la posibilidad de que el gobierno declare un estado de excepción y militarice el país bajo el pretexto de proteger la democracia.
En este contexto, la Central Obrera Boliviana (COB), que inicialmente reclamaba un aumento salarial del 20%, ha respaldado las demandas de renuncia a Paz, indicando que la falta de capacidad del presidente para resolver problemas estructurales es la raíz de la crisis actual.

