Un nuevo mapa de enfermedades ha puesto de manifiesto el impacto de la crisis climática, la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad en el planeta. Según expertos, estos factores están alterando la relación entre humanos y fauna, lo que incrementa el riesgo de aparición de nuevas enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas que pueden transmitirse entre animales y personas.
El veterinario y profesor de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza, Nacho de Blas, ha señalado que de cada cinco enfermedades que aparecen en humanos al año, tres son de origen zoonótico. Esto indica que la degradación ambiental facilita la transmisión de patógenos entre especies, creando un entorno propicio para el surgimiento de nuevos virus.
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Los investigadores advierten que fenómenos como la deforestación, la expansión agrícola, el aumento de temperaturas y la fragmentación de hábitats están provocando que animales salvajes se acerquen más a zonas habitadas por humanos y ganado. Este contacto favorece la circulación de virus y bacterias desconocidas para el ser humano, lo que aumenta la probabilidad de futuros brotes epidémicos.
Además, el cambio climático está modificando la distribución de especies y vectores de enfermedades, como mosquitos y roedores, facilitando así la propagación de infecciones hacia nuevas regiones. La evidencia científica sugiere que las enfermedades zoonóticas seguirán en aumento durante las próximas décadas si no se toman medidas para mitigar la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad.
Para prevenir futuras pandemias, los investigadores insisten en que es fundamental no solo mejorar los sistemas sanitarios, sino también conservar y restaurar el medio ambiente. Un nuevo mapa de enfermedades elaborado por científicos internacionales identifica áreas críticas donde la protección de bosques podría disminuir significativamente el riesgo de transmisión de virus desde animales a humanos.

