Expertos advierten que retrasar la vacunación en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas aumenta el riesgo de hospitalización. Las complicaciones graves y la pérdida de autonomía frente a virus respiratorios prevenibles son algunas de las consecuencias más preocupantes que se presentan al no cumplir con el calendario de vacunación establecido.
Durante décadas, la vacunación ha sido un pilar fundamental en salud pública, logrando erradicar enfermedades y prevenir entre 3,5 y 5 millones de muertes anuales a nivel global. En Chile, el Programa Nacional de Inmunizaciones ha sido un ejemplo internacional en la reducción de enfermedades prevenibles. Sin embargo, el reto actual se centra en ampliar esa protección a los adultos mayores, un grupo que enfrenta mayores riesgos.

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Rodrigo Blamey, médico infectólogo, señala que el envejecimiento de la población chilena hace que la inmunización de los mayores de 65 años sea crucial. Las personas mayores no solo son más susceptibles a enfermedades, sino que muchas padecen enfermedades crónicas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones severas por infecciones que podrían ser prevenidas mediante la vacunación.
El sistema inmunológico se deteriora con la edad, lo que hace que los adultos mayores y aquellos con condiciones como diabetes o enfermedades cardiovasculares sean más vulnerables. Por ello, se recomienda la vacunación contra la influenza y Covid-19, así como la vacuna contra neumococo a partir de los 65 años. Además, es esencial considerar la vacunación contra el herpes zóster y el virus respiratorio sincicial.
El Ministerio de Salud también ha publicado nuevas recomendaciones para garantizar que las vacunas sean accesibles para aquellos con mayores riesgos, como los inmunocomprometidos y los que sufren de enfermedades crónicas. Las vacunas son seguras y se monitorean continuamente para garantizar su efectividad. Las complicaciones graves son mucho más probables a causa de las enfermedades que por las vacunas mismas. Por lo tanto, se insta a los mayores de 60 años a consultar con profesionales de salud para tomar decisiones informadas sobre su vacunación.

