Curitiba (Brasil) – Casi con amor, el científico brasileño Luciano Moreira sostiene una caja de vidrio donde se arremolinan mosquitos antidengue: una apuesta que ha resultado eficaz contra la enfermedad, pero que muestra sus límites para extenderse en Brasil. El método consiste en liberar “wolbitos”, Aedes aegypti inoculados con Wolbachia, en zonas urbanas, donde sustituyen a los mosquitos que contagian dengue en cuestión de meses.
Aunque la técnica ha mostrado resultados prometedores en 15 países, en Brasil ha protegido a más de seis millones de personas desde que se comenzó a probar en 2011. Sin embargo, con 207 millones de ciudadanos en este país, la lucha contra el dengue continúa siendo un desafío, especialmente tras las más de 6.000 muertes registradas en 2024.

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La biofábrica en Curitiba, inaugurada en 2025, produce cien millones de huevos semanalmente, los cuales son distribuidos a centros municipales. En las ciudades de Niterói y Campo Grande, donde se han realizado estudios, se han observado caídas de hasta 89% en los casos de dengue. Sin embargo, el avance no es suficiente, ya que el cambio climático ha facilitado la propagación del virus, incluso en regiones donde anteriormente no se reportaban casos.
A pesar del reconocimiento del método Wolbachia por parte del gobierno, los tiempos de implementación no han sido óptimos. Según expertos, hay una urgencia en expandir este método, pero la coordinación y los recursos son limitados. La implementación ha enfrentado desafíos logísticos y la violencia en algunas áreas ha complicado aún más la situación. No obstante, se prevé que para finales de 2026, el método se implemente en 70 municipios de Brasil, aunque se reconoce que no es una solución mágica, sino una estrategia complementaria a otras medidas sanitarias.

