Irán ejecutó en la horca a Ehsan Afrasht, un preso condenado por supuesta colaboración con el servicio de inteligencia de Israel, el Mosad. Esta ejecución se enmarca en una creciente oleada de ahorcamientos en la República Islámica, que ha intensificado sus medidas represivas desde el inicio del conflicto con Israel y Estados Unidos.
Según la agencia del Poder Judicial Mizan, Afrasht fue ahorcado por espionaje, específicamente por mantenerse en contacto y colaborar con agentes del Mosad. El condenado había recibido entrenamiento del servicio israelí y se hizo pasar por taxista para llevar a cabo sus actividades de espionaje, además de trabajar para una compañía afiliada con el Ejército iraní.

Ingeniero veterano recibe sus títulos 60 años después de la guerra
Desde el inicio de la guerra con Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, las ejecuciones en Irán han aumentado, especialmente de reos condenados por sus vínculos con Israel. En mayo, al menos seis personas han sido ejecutadas bajo cargos similares, incluyendo a Erfan Shakourzadeh, quien fue acusado de actuar como espía para la CIA y el Mosad.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha reportado que, desde el comienzo del conflicto, 21 personas han sido ejecutadas y más de 4.000 detenidas en Irán por motivos políticos o de seguridad nacional. Irán se mantiene como uno de los países con mayor tasa de ejecuciones en el mundo, ahorcando a 1.639 personas en 2025, lo que representa un aumento del 68% respecto al año anterior.

