La detención de José Carlos Pérez Asencio, un ejecutivo bancario de 34 años, ha revelado su aparente doble vida y la infiltración del Tren de Aragua en el sistema financiero chileno. Pérez Asencio, que vivía en Estación Central y trabajaba en el Banco Santander desde 2019, fue arrestado por la Policía de Investigaciones en su departamento. Al ser consultado sobre sus vínculos con la banda de crimen organizado, se limitó a negar cualquier relación.
Su arresto forma parte de una operación más amplia que incluyó a 18 personas, la mayoría en situación regular en el país, acusadas de participar en un esquema de extorsión a locales nocturnos en Santiago. La fiscalía estima que las ganancias de estos delitos ascienden a cerca de $78 mil millones en los últimos años, y que Pérez Asencio estuvo involucrado en el lavado de una parte de este dinero.

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Las autoridades han detectado que los fondos obtenidos se transferían a través de criptomonedas, con cerca de US$ 300 mil congelados en la plataforma Binance, y mediante dos empresas que operaron con sumas millonarias. Pérez Asencio, con su experiencia como ejecutivo bancario, utilizaba su posición para abrir cuentas en diferentes entidades y facilitar el blanqueo de dinero.
La vida pública de Pérez Asencio era la de un inmigrante exitoso, caracterizado por su rápida inserción en el mercado laboral chileno. Sin embargo, su detención ha puesto de relieve la vulnerabilidad del sistema financiero ante organizaciones criminales como el Tren de Aragua. El escritor Pablo Zeballos ha señalado que la infiltración de este tipo de bandas en el sector bancario es una señal de alerta, ya que demuestra que no es necesario recurrir a ciberataques para perpetrar delitos financieros. La situación ha llevado a las autoridades a enfatizar la necesidad de fortalecer los controles en la selección de personal en instituciones financieras.

