Melià Hoteles, la mayor operadora extranjera de hoteles en Cuba, ha decidido dejar de operar de forma inmediata los quince hoteles que mantiene en la isla. Esta drástica medida se debe a un contexto geopolítico, social, legal y económico adverso que afecta la viabilidad de sus operaciones.
La decisión fue comunicada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y se anticipó a la propiedad de los hoteles el pasado 26 de mayo. Según la empresa, su filial, la entidad portuguesa Ilha Bela, cesará la prestación de servicios de gestión y comercialización en Cuba. Melià enfatiza que esta decisión se toma con un sentido de responsabilidad empresarial ante circunstancias ajenas a su control.

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Este cierre se suma a la reciente decisión del grupo Iberostar, que también ha optado por cerrar doce hoteles en la isla, y la canadiense Blue Diamond, que planea cesar todas sus operaciones en Cuba. Estos movimientos se producen en medio de una crisis turística agudizada por la presión estadounidense y el bloqueo petrolero que enfrenta el país caribeño.
La situación del turismo en Cuba ha sido crítica, con un 55,8% menos de turistas internacionales en los primeros cuatro meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior. Los problemas energéticos y la caída de la demanda han llevado a que la mayoría de los hoteles de Melià ya estuviesen cerrados, lo que hace que esta decisión tenga un impacto limitado.
La empresa ha anunciado que está implementando planes específicos para una desafiliación ordenada de sus hoteles y que continuará monitorizando el contexto para evaluar su presencia futura en la isla. La crisis que enfrenta el sector turístico en Cuba resalta la fragilidad de su economía, que se encuentra bajo un estricto bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.

